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6 Arrepentimientos antes de morir

Una noticia reciente era conocida gracias a una enfermera australiana, que trabajaba con enfermos terminales. Éstos, en su lecho de muerte, se daban cuenta de los 5 arrepentimientos más comunes que estaban obligados a dejar esta vida…

Éste fue el arrepentimiento más común de todos. Cuando las personas perciben que su vida esta terminando, es fácil ver cómo muchos sueños no fueron realizados. La mayoría de las personas no había honrado ni a la mitad de sus sueños y tuvo que morir sabiendo que eso es culpa de sus propias elecciones que hicieron o no hicieron. Es importantísimo sacrificar para realizar, por lo menos, algunos de nuestros sueños a lo largo de la vida. Es Dios quien nos da los sueños, para que aprovechemos la vida al máximo.

Todos lamentaron eso. Quien trabaja mucho, ve poco a los hijos y pierde el cariño de la pareja. Es un arrepentimiento profundo pasar tanto tiempo de su vida persiguiendo una existencia profesional. Al simplificar su estilo de vida y hacer elecciones conscientes a lo largo del camino, es posible no sentir ese arrepentimiento. Y, al dejar más espacio en su vida, usted será más feliz y estará más abierto a nuevas oportunidades. El trabajo hace parte de nuestra vida, pero no debemos vivir para trabajar, sino para desarrollar nuestros talentos y disfrutar de la familia lo máximo.

Muchas personas suprimieron lo que realmente eran con el fin de mantener la “paz” con los demás. Como resultado, establecieron una existencia mediocre y nunca fueron lo que podrían haber sido. Mucha amargura y resentimiento es el resultado. Nosotros no podemos controlar las reacciones de los otros. Las personas pueden, inicialmente, reactuar cuando usted habla honestamente, pero, al final, la relación solo mejora y si hace más saludable con la sinceridad. No alimente los sentimientos, religiosidad y tradiciones, sino la fe inteligente, ya que apenas siendo y asumiendo quienes realmente somos, seremos realizados al máximo.

Muchas veces, las personas no perciben verdaderamente los beneficios de los viejos amigos, hasta la semana de su muerte. Muchos están tan ocupados con sus propias vidas que dejan amistades de oro desaparecer de vista por muchos años. Después, lamentan profundamente no haber dado a esas amistades el tiempo y el esfuerzo que merecían. Todos sienten la falta de sus amigos cuando están muriendo. No es el dinero o estatus el que mantienen la verdadera importancia de la vida para quien llegó al fin. En aquel momento, lo que usted quiere es hacer cosas en beneficio de los que ama. Al final, todo se resume al amor y relaciones. Dios afirma que hay amigos más allegados que hermanos y que debemos cuidar de estos amigos, tal y como el Señor dijo: que Su verdadero discípulo da vida por el amigo. Haciendo así, aprendemos el verdadero sentido de vivir la vida al máximo.

Sorprendentemente común, muchas personas en el lecho de muerte no percibieron, hasta el final de sus vidas, que la felicidad es una elección. Ellas se han quedado presas a viejos padrones y hábitos: la “comodidad” de la familiaridad. El miedo de cambio hizo con que ellas fingieses para con todos y para con ellas mismas que estaban satisfechas cuando, en el fondo, lo que querían era reir de verdad. Cuando usted está en su lecho de muerte olvida lo que los otros piensan y es capaz de dejarlo a un lado y sonreir con sinceridad. Sería bueno poder hacer eso mucho antes del momento final, ¿no? No es por casualidad que el Señor Jesús deja claro en Su Palabra que quien no es definido es el más infeliz de todos los seres humanos. Nuestra palabra tiene que ser: “sí, sí; no, no”. Lo que pasa de eso viene del mal. Sea definido y permítase ser feliz al máximo.

Aún, de todos éstos, el último y más importante arrepentimiento es apenas verificado después de la muerte, después de efectuar el “pasaje” al otro mundo y que podría ser el 6º arrepentimiento, si quien se queda de este lado lo pudiera escuchar:

Infelizmente, éste es un arrepentimiento que ningún enfermero puede escuchar en el lecho de muerte, ya que constatación sólo es posible hacerla después de la “travesía final”, después de que nadie tiene la posibilidad de regresar para contar lo que vio. Creo que ése es el mayor de los arrepentimientos después de la vida, tanto de quien nunca se interesó por mantener una relación con Dios, de quien siempre dijo no creer en la vida después de la muerte, de los que siempre se auto denominan ateos, de los cristianos indecisos y de los que un día sirvieron o estuvieron en la presencia de Él, pero, eventualmente, escogieron vivir de acuerdo con su propia voluntad. La única cosa que podemos llevar con nosotros de este mundo, después de la muerte, es la Salvación. Pero la misma debe ser alcanzada, desarrollada y guardada mientras estamos vivos. Esto es lo que Dios pide para que seamos no sólo equilibrados, sino también hijos Suyos.

Reflexione sobre este aspecto, ya que esta vida que nos fue concedida vivir es la única oportunidad que tenemos de acertar. Y no todos tienen la hipótesis de hacer una evaluación de su transcurso en el lecho de muerte, ya que, en muchos casos, el fin de la vida viene de forma inesperada y repentina.

Viva de una forma que no tenga que sentir ninguno de los arrepentimientos descritos arriba, especialmente, el 6º, ya que este dictará el rumbo que su alma tomará en la eternidad, la segunda existencia, de la cuál no hay escapatoria posible.

“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7.13-14)

¡Espero haber colaborado en algo!

Por su siervo en Cristo,
Obispo Julio Freitas
bispojulio.com

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