Volver el rostro

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“Volví mi rostro a Dios el Señor para buscarle en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza.”

Daniel 9:3

La oración y el ayuno son muy eficaces, pero lo más importante de todo es volverse al Señor en humillación y por una necesidad personal, no por obligaciones religiosas. Es como el aire que respiramos, la comunión con Dios es el agua viva que hace con que nunca mas tengas sed, o sea, que tu interior sea lleno y satisfecho.

Ester Bezerra

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